Y sí..siempre crei en mil razones por las cuales tomarme un tiempo y pensar. La rapidez del paso de los días, es algo que siempre me llamó la atención, y hasta provocó el surgimiento de más de mil hipótesis basadas en el origen de muchas cosas. Tal es así que son tantas las cosas por las cuales reprochamos al tiempo, por ser culpable, egoísta, y hasta a veces nos quejamos sobre su sensibilidad. Pero nunca pensé sobre qué lo hacía ser un músculo tan débil para todo, y tan fuerte para tan poco. Creo que llorar, ni siquiera llega a ser un acto digno de calificarse por su fortaleza. Las lágrimas salen, sea cual sea la situación que toque el alma. Pero qué sucede si en vez de tocar, se lastima?, y tan profunda es la herida, que ni el doctor de males, reitero, el tiempo, ni siquiera él, puede curarlo. Ahí el tiempo pierde puntos, pierde la posibilidad de ser considerado, pierde todo sentido que se lo podía dar. Ya no se cree en nada, ni en nadie. No confiás y no existe la tranquilidad.
viernes, 26 de junio de 2009
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