jueves, 30 de julio de 2009

No caigo. Podría describir esto como un estado de shock, del que nadie se percató, pero yo entiendo que mi cronometro vital, está en STOP. Estoy en un vacío, al no poder comprender de qué manera la distancia me hizo sentir que no vivía. No respiraba igual, y hasta el aire de olvido abrazó mis pulmones. Seguí como si nada me hubiera afectado, como si ya no sintiera nada ni por lo ue una vez fuimos. En el aspecto biológico, todo indicaba que ya no moría por escucharte, ni por verte, ni por besarte...pero algo me hizo dar cuenta de que realmente, moría por amarte. Como acabas de decirme en pocas palabras, la distancia nos ayudó...quiero recalcar que ME ayudo. Entendí que te amo, que te amo de la peor forma, te amo de esa manera, sin exigirme más, como me ves, y como lo digo. Di todo, pero olvidé demostrarte CUANTO lo hacía y vos seguías esperando, y sin poder verte. Una mañana desperté, y cuando abrí los ojos, olvidé pensarte, no recordé extrañarte, ni mucho menos necesitarte. Amanecí con el sabor amargo de superarme, y creí estar bien. Tus señales ya no me importaban, ni tampoco tus palabras. No me interesaba sentirte, tampoco quererte.
No me percaté de los días, del paso de los mismos. Las lágrimas ya no caían, y tampoco sonreía, más que por engañarme.
Un mes después de eso, sin que yo reconozca el cambio, una noche de alcohol, charlas, y amigos, me hizo dar una vuelta al tiempo, y chocarme con tu anatomía una vez mas, sin realmente poder decir mas nada, que "te extraño". Y así fue, te hiciste conocedora de mis palabras, por un tercero, y mi celular sonó. Te preguntabas cuán de cierto tenían esas letras, y afirmé lo dicho sin dudarlo, realmente te quería en mi vida de nuevo.
Y estacionada en este punto de mi camino, puedo decir que el tiempo ayudó. Que necesariamente alejarte fue mi desición, por nuestro bien. Y acá estás otra vez, y te juro que no voy a dejarte ir...anymore.

No hay comentarios: