Entre tanto palabrerio de la sociedad, son muy pocas las veces que alguien puede encontrar una persona con quien tener una conversacion agradable, ida de toda incoherencia, donde encontrar palabras que combinadas, resulten la mejor respuestas, y quede resonando en tu cabeza durante horas. Suele ser complicado encontrar en la muchedumbre, una persona que pueda hablar de política, sabiendo lo que dice, de filosofía, citando frases de pensadores que marcaron la historia, de amor, sabiendo lo que se siente una pérdida y haber amado.
Recuerdo las veces que me topé con personas de esa índole. Al principio suelen ser entes, cuyas bocas solo se abren para decir lo correcto, pero se sabe que su cabeza esta llena de oraciones lógicas, aplicables a cualquier momento. Hablo de personas cultas, ricas en conocimientos, plenas en sabiduría.
A nivel social, se discrimina a estos, simplemente por ser diferentes. Nunca pretenden saber que hay dentro de una mente de este tipo, juzgando previamente por la edad.
Tengo 17 años. En el mes de mayo, mi vida pasará a tener 18 años de trayectoria, muy poco. Sí, lo sé, soy chica, "pendeja", "piba", términos que suelen decirse ante una conversación entablada con alguien mayor de 20 años, quienes creen tener la vida...hecha? sí, hecha.
Tendré la edad que tengo, pero sé muy bien de lo que hablo. Sé muy bien lo que se siente que te digan algo sobre tu manera de hablar, expresarte, basandose en que utilizo palabras elaboradas, que a decir verdad, ni siquiera ellos las usan en charlas.
No soy quién, para meter a todos en una misma bolsa, pero sí soy digna de mandar a todos al carajo cada vez que esto sucede, pero no es la manera.
miércoles, 31 de marzo de 2010
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